24/1/09

FANTASÍA DE UN FUTURO INCIERTO...

Mientras trataba de leer documentos para hacer mi tarea... empezé a fantasear...
Así sin quererlo... miré hacia la ventana... con la mirada perdida...

Me imaginaba a alguien que en la fantasía era mi pareja... no veía su rostro, es decir no era conocido por mi, solo era un hombre común que me miraba con amor, que al voltear me sonreia y me daba un beso... un hombre que iba a la cocina a ver como le preparaba una cena mientras el trabajaba arreglando una computadora... un hombre que me observaba recargado en la pared con los brazos cruzados... mirándome tiernamente.

Yo estaba de espaldas y sentí su mirada, voltié y lo vi... ahí parado recargado en la pared...
Me acerqué y le pregunte: ¿Que pasa?
El me contestó: Te amo.
Tan sutilmente dijo esas palabras y yo lo abrazé...

Llevé la cena hasta la sala donde él arreglaba la computadora... se detuvo por un momento y cenamos sentados en el piso con alfombra... platicábamos y reíamos...
Después de esto vino otra imágen... algo distinta a la anterior...
Ahora me encontraba en un viaje con el... un viaje a un lugar hermoso al que sueño ir de nuevo... caminábamos por el verde pasto rodeado de grandes pinos... era tanta nuestra alegría que casi derramé una lágrima...
Él fué a la cabaña y yo me quedé rodeada de esos pinos enormes y de el vasto campo verde... comencé a dar vueltas girando sobre mí misma con tanta felicidad... yo gritaba: Que feliz soy Dios Mio!!!
Me sentía tan dichosa... tan estable... con tanta paz...
Él se acercó... y me dijo unas palabras mágicas que aún retumban en mi cabeza:
-Pequeña... sé que al traerte a este lugar ibas a estar tan feliz, por eso mismo, quiero poner a este lugar de testigo de lo que voy a hacer...
El puso una rodilla en el pasto... me miró hacia arriba, en su mano traía algo... me dijo:
-¿Te casarías conmigo?
Mi cara de asombro no se podía ocultar... era una mezcla de absoluta perfección con tanta felicidad... no podía explicarme como a el se le había ocurrido tan hermoso detalle el traerme a este gran bosque y pedirme que me casara con el...
Yo le dije: Sí, y al mismo tiempo en mi rostro se dibujaba una gran sonrisa...
Nos abrazamos y nos dimos un gran beso...

De pronto... otra imágen apareció...
En ese mismo bosque... yo con un vestido blanco... el con su traje negro y un sacerdote nos casaba... fué hermoso...
No necesitábamos a nadie mas... éramos tan felices...
En fin... fué solo un sueño...

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